Construir una marca como Origen implica mucho más que diseñar un logo o elegir una paleta de colores. El verdadero reto está en capturar la esencia de lo salvaje y lo auténtico, en transmitir la emoción de partir hacia lo desconocido y en conectar con un viajero que busca experiencias más allá de lo convencional.
Origen no habla de destinos turísticos masivos, sino de rutas que te devuelven a la raíz: montañas indomables, mares impredecibles, caminos sin señal. Su branding debe reflejar esa dualidad entre libertad y pertenencia: el impulso de explorar y la seguridad de volver al origen.